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La hojalata es un material seguro, con gran flexibilidad de diseño que agrega valor estético y prestancia a todos los productos que envasa. A su vez, es un material económico y amigo del Medio Ambiente.

Está compuesta por una fina lámina de acero recubierta por una delgada capa de estaño.

Desde su aparición en 1810, la hojalata se estableció en los productos de consumo más cotidianos. Algunos rubros predominantes son los envases de vegetales, frutas en conserva, lácteos, picadillos y patés, pescados y aceites vegetales; así como la mayoría de los aerosoles, aceites lubricantes, pomadas y pinturas de primera calidad.
Los avances tecnológicos han permitido ofrecer al consumidor envases más prácticos, como los de tapa de apertura fácil, denominada "Easy open" que no requiere abrelatas para ser retirada.

La seguridad y las posibilidades de realizar impactantes diseños, han llevado a los fabricantes de otros productos como relojes, perfumes, indumentaria o discos compactos a realizar su packaging en acero, logrando estilo propio y diferenciación en el mercado.

Los productos envasados en hojalata pueden conservarse por mucho más tiempo sin perder sus propiedades nutritivas, como es el caso de las frutas y verduras. En las pinturas, los envases de hojalata protegen los pigmentos del paso de la luz. Son prácticos, seguros y resistentes al apilado y manipuleo. Además, no sufren el ataque de los solventes.
Asegura la inviolabilidad del producto, no permitiendo que se adultere su contenido.

VENTAJAS

La hojalata es el único material que puede reciclarse en un 100%. Los envases vacíos son devueltos a las siderurgias, que vuelven a convertirlos en hojalata para la producción de nuevos envases. Los costos de reciclaje son mucho menores que los de producción y la posibilidad de recuperar por completo el material permite utilizar menos recursos naturales y consumir una menor cantidad de energía.

Ventajas ecológicas

Bajo consumo de energía en su producción.
Menor generación de contaminación en los procesos de producción y reciclado.
Rápido proceso de degradación natural que la vuelve a convertir en mineral de hierro.
Fácil separación para su reciclado debido a su naturaleza magnética.

La hojalata y el medio ambiente

El cuidado del medio ambiente tiene una importancia fundamental y debe ser tenido en cuenta en todas las decisiones de la cadena industrial incluyendo el uso de las materias primas, consumo de energía, proceso de producción, consumo de los productos, y tratamiento de los desperdicios. El reciclaje completo, por ejemplo, puede reducir la presión en las escasas materias primas y en los recursos energéticos, y proteger el suelo, el aire y el agua.

La hojalata como acero para envases

Es un material muy práctico para envasar una amplia variedad de productos y, en realidad, los fabricantes se refieren a esta como ACERO PARA ENVASAR.

Los productos típicamente fabricados con hojalata están presentes permanentemente en nuestro consumo diario. Algunos rubros predominantes son las latas de vegetales (tomates, arvejas, choclos, etc.); de frutas (duraznos, peras, cocktail, etc.); los lácteos (leche en polvo, cacao, etc.); la mayoría de los aerosoles del mercado (desodorantes de ambiente, insecticidas, etc.); las latas de picadillo, de pescado, así como las latas de pomada. Los envases metálicos además son usados en productos de calidad especial como son las latas de aceites, principalmente de oliva; y en todo el mercado de pinturas de primera calidad. Otro uso importante es el de tapas para distintos envases, donde se encuentra el nuevo desarrollo de tapas de apertura fácil, llamadas Easy open.

La hojalata es un producto necesario y recomendable.
Todo producto envasado en hojalata es inviolable.
Las propiedades exclusivas de la hojalata son apreciadas por los consumidores y los fabricantes.
Es un producto de gran calidad e inofensivo para el medio ambiente.
Es 100% reciclable y biodegradable 100% (en óxidos de hierro y estaño)
Así como todo el acero que se produce en Argentina, contribuye en forma significativa, directa o indirectamente, a la economía.

Los envases de hojalata descartados son materia prima.

Se puede definir a los residuos como "aquello de lo que el usuario desea deshacerse porque ya no es de utilidad para él". Los envases de hojalata, con la excepción de aquellas a las que se le encuentra alguna utilidad cuando están vacías, dejan de tener valor para el usuario una vez que han cumplido con su rol primario. Pero aun tienen valor para el negocio de la chatarra y los fabricantes de acero, ya que la hojalata puede regresar al proceso de producción del acero. El reciclado produce importantes ahorros.

CARACTERISTICAS


Los envases metálicos son herméticos, resistentes, ligeros, seguros, versátiles, opacos, estériles, competitivos y se fabrican con alta tecnología internacional.

Las modernas técnicas de envasado de conservas garantizan que los alimentos enlatados sean completamente seguros, estables y mantengan sus características organolépticas y una alta retención de nutrientes, aspecto éste de suma importancia para el consumidor.

El ambiente reductor generado en el interior del envase de hojalata es incluso beneficioso para la estabilidad de muchos alimentos. Así mismo es destacable la ausencia de toxicidad del estaño.
Junto a la utilización del envase de hojalata desnudo es de uso generalizado la aplicación de barnices sanitarios cuando el alimento lo requiere.

Una interesante peculiaridad de los alimentos enlatados frente a otras tecnologías de conservación es el valor prácticamente inexistente de su almacenaje o mantenimiento.

En relación con el medio ambiente, el envase metálico se destaca por su facilidad de recuperación., siendo el acero el material que más se ha reciclado hasta ahora (100% reciclable).
La conserva en lata se lleva bien con el medio ambiente.

Para empezar, no necesitan frío: ni refrigeración ni congelación, lo que supone un considerable ahorro de energía.

Todos los desechos de los productos conservados se gestionan mucho mejor en las fábricas de conservas que en el hogar. O tienen otros aprovechamientos, o se tratan adecuadamente. El acero con el que están hechas la mayoría de las latas de conserva es el metal que más se recicla en el mundo.

Los desechos orgánicos domésticos (restos de verduras, de pescados, de carnes, etc.) acaban en el basurero, si en su localidad no hay una planta de reciclaje.

Los envases de hojalata se recuperan por simple separación magnética en todo tipo de plantas de tratamiento de residuos sólidos urbanos.

Tecnología ultra-moderna, valor nutricional del producto fresco una vez conservado, óptima seguridad bacteriológica, autonomía y rapidez de utilización. Todo en una caja fuerte: el envase de hojalata.

Aunque el riesgo cero no existe en la alimentación, la conserva enlatada limita los riesgos más que cualquier otro procedimiento de conservación.

Las conservas en lata no tienen conservantes. Se preparan con productos frescos y no tienen más manipulación que su cocción, que permite mantener todas las propiedades del alimento sin necesidad de aditivos.